El rock que España olvidó y el mundo colecciona: la historia de Mezquita

El rock que España olvidó y el mundo colecciona: la historia de Mezquita

La crónica definitiva del sonido que fusionó el alma árabe con la electricidad

La memoria musical de la España de los setenta encuentra en Córdoba un epicentro de vanguardia que a menudo ha permanecido en los márgenes de los grandes relatos historiográficos. Irene Bueno Zorrilla debuta en la narrativa documental con Califas Rock (Cántico), un volumen que reconstruye la odisea de Mezquita, formación fundamental para entender el hermanamiento entre la psicodelia progresiva y las raíces árabes de Al-Ándalus. La autora, vinculada emocionalmente a la banda a través de su tío Rafael Zorrilla el Pelu, propone una crónica construida sobre el testimonio directo y la calidez del recuerdo familiar. Esta obra recorre la evolución de unos jóvenes músicos que pasaron de las verbenas locales bajo el nombre de Expresión a la grabación de discos de culto como Recuerdos de mi tierra bajo el sello Chapa Discos. El texto analiza el impacto de su sonido en mercados tan distantes como Japón o Australia, donde el coleccionismo mantiene viva la llama de estas composiciones complejas y magnéticas. A través de entrevistas exclusivas con Randy López, José Rafa Rosso y Paco López Roscka, Bueno Zorrilla hilvana un relato sobre la profesionalización de la industria, las vicisitudes del servicio militar y el cambio de paradigma que supuso la eclosión de la movida madrileña en su declive comercial. En las páginas de Califas del Rock, la investigación rigurosa convive con una sensibilidad que reivindica la identidad sonora cordobesa y el legado del rock progresivo español. La entrevista que sigue profundiza en la responsabilidad de gestionar un legado familiar, el desafío de documentar una escena dispersa por el tiempo y la vigencia de un lenguaje musical que desafió las fronteras geográficas y temporales. El lector encontrará testimonios que explican la transición de una afición adolescente a una carrera internacional. Es una invitación a redescubrir a unos artistas que transformaron el misticismo de las callejuelas y la brisa del Guadalquivir en una fuerza eléctrica universal que todavía resuena en las piedras milenarias de su ciudad natal.

Pregunta: En su libro explora la transición de Expresión a Mezquita. ¿Qué factores creativos determinaron que el grupo abandonara el formato de rock estándar para abrazar las complejidades del estilo árabe-andaluz?

Tal y como ellos me contaron, dicha complejidad se considera así desde la perspectiva actual. Esto quiere decir que, para ellos, era algo que surgía de forma natural a través de la improvisación. Hay que tener en cuenta que se trata de una época en la que todo se hacía “de oídas”, ya fuera a partir de escuchar un disco o melodías que habían oído en alguna parte. Esto se puede entender muy claramente en el caso de Randy, quien, habiendo nacido en Marruecos, convivió con melodías como las chirimías morunas.

Pregunta: El paisaje de Córdoba es una presencia constante en las letras y la atmósfera del grupo. ¿De qué manera la arquitectura de la ciudad influye en la estructura rítmica y melódica de temas como «Recuerdos de mi tierra»?

La influencia de Córdoba en sus temas es algo recurrente porque conocen la ciudad como la palma de su mano. Puede parecer algo evidente, pero entonces, las calles de la ciudad se recorrían mucho más que ahora (al menos a mí me ha pasado; conozco mi ciudad, pero no hasta ese punto). Entonces, se disfrutaba más de las vistas, se “pateaba” más la calle, y eso les permitió estar más atentos a los detalles, como ocurre en el tema “El bizco de los patios”.  José Rafa se percató de que la cuesta de la calle Luján tiene diecinueve escalones irregulares, y mientras se canta esa letra, tanto el bajo como la batería recrean un ritmo que invita a esa irregularidad constante, como si uno mismo estuviera subiendo o bajando estas escaleras. 

Pregunta: Describe la labor de Rafael Zorrilla el Pelu como el motor de la historia. Desde la perspectiva de los demás integrantes, ¿qué cualidades técnicas específicas convertían su batería en el anclaje necesario para una música tan experimental?

Era una capacidad innata y de conexión entre mi tío y ellos que, como dijeron, incluso a veces no se podía ni explicar. Era una cuestión de intuición y sincronización, y esas cosas sólo se tienen, en mi opinión, cuando hay talento. Específicamente, Eduardo Viñolo me recordó su uso del “hi hat” (platillos), algo que técnicamente es bastante difícil (aunque soy músico, no entiendo de percusión). 

Estamos de acuerdo en que el motor de la música es el ritmo, por lo que contar con un integrante que poseía tales cualidades, sumadas, además, a las del resto, hizo que dicha experimentación surgiera por sí sola. Desde mi perspectiva es algo fascinante, ya que yo vengo del lado opuesto de la música, la música académica, de conservatorio, en la que, por supuesto, el talento también es importante, pero durante los años de aprendizaje se adquieren muchas herramientas para poder evolucionar de forma satisfactoria. Pero lo que ellos hacían, al igual que los músicos de su generación, sin dicha enseñanza, me parece algo extraordinario.

Pregunta: La discografía de Mezquita es objeto de culto en Japón. Según su investigación, ¿qué elementos del sonido progresivo español generan una fascinación tan profunda en culturas tan alejadas de la nuestra?

Creo que lo opuesto a lo que estamos acostumbrados, culturalmente hablando, ya de por sí siempre nos resulta atractivo y exótico. España es un país altamente apreciado y valorado en Japón, precisamente por el contraste de carácter e identidad que existe con respecto al suyo. Es por esto que el rock progresivo español presenta algo que, considero, no tienen otras vertientes del rock progresivo europeo, y es precisamente eso: el carácter. El rock progresivo español ha conseguido fusionar estilos sin perder la capacidad de que nuestro carácter siga siendo reconocible, y es lo que hace que sea tan querido y valorado. 

Pregunta: El encuentro del 22 de mayo de 2022 fue un hito para el libro. ¿Cómo cambió la presencia de los integrantes originales reunidos su percepción sobre las fricciones internas o la cohesión creativa de la banda respecto a lo que había leído en archivos?

Precisamente decidí que lo ideal era juntarlos a todos en un primer momento porque habían pasado muchos años, y el tiempo puede alterar los recuerdos. Ya contaba con que, como es normal, habría contradicciones o puntos de vista diferentes en cuanto al recuerdo de las anécdotas, y es en realidad lo que pretendía que ocurriera, porque eso me iba a dar una perspectiva mucho más amplia del contexto y la situación. Lo que sí tenía claro es que, conforme fuesen hablando, los recuerdos se abrirían camino.

De hecho, el inicio de esa reunión comenzó con algo así como: «Pero ¿qué es lo que quieres que te contemos, exactamente?». Y me pareció divertido porque creo que, en un principio, ellos no eran del todo conscientes de la labor tan importante que habían hecho para la cultura musical de Córdoba, y quería que volvieran a ellos esos recuerdos.

Fuimos comentando, conforme me iban aclarando anécdotas, la información que encontré y lo que se decía al respecto, y al final todo se resumía en: «Eso es fruto del boca a boca». Llegábamos a esa conclusión porque, una vez explicados los motivos de por qué se decidió esto o lo otro, era más fácil encontrar dónde estaba el fallo del dato en el artículo o el comentario en el blog. 

Por eso creo que era tan importante documentar esta historia, porque al final todos decimos lo que recordamos y cómo lo recordamos, sin atender a la objetividad. Pero creo que eso también es bonito porque, todo lo que encontraba, fuera al final verdad o no, se contaba desde la nostalgia, y era porque Mezquita fue importante para el público.

Pregunta: Usted eligió un estilo hablado y accesible para la narración. ¿De qué manera logró filtrar el lenguaje técnico de músicos profesionales para que resultara divulgativo para el gran público sin perder su valor especializado?

Actualmente soy profesora, y si algo he aprendido en mis años tanto de estudiante como de docente, es que lo importante es que cale el mensaje. Este es un libro para el público; para conocer, por supuesto, pero también para recordar y disfrutar, y creo que la mejor manera de conseguir que esto sea así es hacerlo como cuando explicas algo (o lo estudias tú en casa) para que se entienda y te enganche. 

Ciertamente, podría haberme puesto más técnica, pero considero que para eso hay profesionales mucho más experimentados en la labor de investigación que yo, y esos son los libros que he consultado para documentarme y comprender la teoría, en una labor previa. Pero una vez realizado ese trabajo, para saber hacerlo bien y contar las cosas de forma correcta, tenía que transformarlo en algo que se pudiera entender. 

Por eso creo que este libro es una buena sinergia entre el rigor académico necesario y una forma coloquial de narración. Porque quien me conoce sabe cómo hablo, con un acento cordobés muy marcado y una forma de explicar las cosas, muy personal. 

Y si gracias a contarlo así consigo que el público recuerde y además, aprenda, habrá merecido la pena.

Pregunta: Su formación académica en la Universidad de Córdoba dio origen a este proyecto. ¿En qué medida la metodología de la investigación patrimonial le ha ayudado a organizar un archivo tan personal y emocional?

No fue en la Universidad de Córdoba, si no en la Universidad Complutense de Madrid. Yo soy violista y estudié en el Conservatorio Superior de Música de Jaén. Tiempo después, en el año 2021, me matriculé en el Máster de Música Española e Iberoamericana, y allí fue donde comenzó esta idea. 

Lo que aprendí aquel año fue fundamental para que yo adquiriera las herramientas necesarias para saber tanto buscar información y documentarme como saber redactar de forma correcta. Sí es cierto que desde siempre me ha gustado investigar y escribir, pero lo he hecho a mi manera. Además, quería que este libro tuviese verdad, porque si algo tiene la historia de aquellos años, es eso, verdad: “patear” las calles, las verbenas, los amigos, bailar, los “peroles” en la sierra, las cintas de casete de Mezquita sonando en el coche con la puerta abierta… Y eso es algo que no se debe perder. 

Pregunta: El libro aborda el declive del género por la llegada de la movida madrileña. Según los testimonios que recogió, ¿percibieron los músicos este cambio como una evolución natural o como un desplazamiento institucional de la identidad andaluza?

Creo que dicho cambio tuvo de ambas cosas, al menos así lo comprendí yo conforme iba conociendo la historia. Hay aspectos en los que para Mezquita el cambio fue muy radical, sobre todo en cuanto al tema comercial: de repente los temas musicales tenían que ser de duración más corta, la estética algo más dura y un estilo más “bailable”. Evidentemente, ellos no funcionaban así, pero tampoco se negaron rotundamente a intentarlo. De hecho, como cuento en el libro, considero que “Califas del Rock" consiguió adaptarse a dichas exigencias sin perder la esencia de su música. En lo que creo que la movida madrileña pudo ser algo más sibilina, es en la manera de hacer que poco a poco el rock andaluz fuera menos consumido: iban saliendo menos conciertos, no se proponían tantas oportunidades en la capital, la publicidad no era tan abundante como antes…y así, poco a poco, se fue diluyendo su visibilidad.

He de decir que esto ocurre siempre, al menos, en mi opinión. Cada vez que surge una moda o tendencia nueva, hay músicas que fusionan para poder adaptarse y ver si así pueden continuar más o menos en la cresta de la ola; otras, directamente, se suman a lo actual; y luego hay otras que siguen su curso, independientemente de estar o no dentro del estilo. Siempre hago hincapié en que Mezquita no dejó de sonar tras “Califas del Rock”. De hecho, como cuento, crearon otro proyecto (Neo Mezquita) en el que seguían haciendo su música, atentos a la vanguardia, y proponiendo nuevos temas. 

Es verdad que, como público, nosotros somos bastante más radicales. En cuanto algo ya no “va a la moda” pensamos o decimos, inconscientemente, que ya “no se lleva” o que ha dejado de existir. Y no es eso, es que nosotros le hemos perdido la pista simplemente porque hemos dejado de prestarle atención.

Pregunta: La participación de su madre en la recuperación de estos recuerdos añade una capa íntima al texto. ¿Cómo ha transformado el proceso de escritura de este libro la visión que su propia familia tiene sobre el legado de el Pelu?

Si ya lo admiraban, conforme les iba contando cosas que ellos no conocían, lo admiraban mucho más. «Es que no es porque fuera el tito, es que era algo fuera de lo normal. Eran muy buenos.», es lo que me dicen todos.

Mezquita ha tenido mucha relación con mi familia. Mi madre no sólo recuerda estar en el regazo de su hermano cuando tocaba en casa, si no que ella ha estado sentada muchas veces en la parte lateral o trasera del escenario mientras ellos actuaban. De hecho, cuando contacté en un primer momento con Randy para hacer el trabajo de la universidad, lo primero que me escribió en cuanto le comenté quién era yo fue: «¡¿Qué tal está tu madre?! ¡Dale un beso muy grande!». Y es que cuando ya nos vimos en persona me decía: «Es que parece que todavía la estoy viendo de chica sentada en el escenario cuando íbamos a los pueblos…». También iban a ver a mi tía Cacu a los partidos (formó parte de uno de los primeros equipos femeninos de fútbol). 

Toda esa relación hizo que mi familia haya visto tocar a mi tío muchas veces, y todos dicen lo mismo: que era fascinante verle actuar. A él y a todos, y que disfrutaban muchísimo con su música, y veían cómo las casetas y las ferias se aglomeraban. Y cuando ves a gente con tanto talento, sea o no de tu familia, lo cuentas con admiración. 

Pregunta: Tras publicar Califas del Rock, ¿qué otros aspectos del underground cordobés o andaluz de los setenta considera que permanecen aún en un silencio injusto?

Para poder responder a esta pregunta, creo que primero es importante plantear otra, y es: «¿Qué otros grupos de aquellos años han sido olvidados o, mejor dicho, menos recordados a nivel de legado musical?».

Gracias a todo lo que he aprendido con la creación de este libro, he llegado a la propia conclusión de que definir un género tan especial y enigmático como el rock andaluz es una tarea muy difícil. No por la mera definición en sí, si no por todo lo que comprende. Cada grupo hizo de sus raíces y tradiciones una rama de este gran árbol generacional y musical. Todos fueron diferentes entre sí, pero a la vez formaron parte de algo mucho más grande, que hizo frente a la ideología y el estilo de vida de aquellos años. Es por esto que considero que si, aún quedan aspectos pendientes a los que darle voz, debería hacerse precisamente documentando todos aquellos grupos, durasen el tiempo que durasen, que pertenecieron al rock andaluz.

Sé que lo que estoy planteando es una ardua tarea, pero, si se han escrito libros sobre otros grupos, así como yo lo he hecho sobre Mezquita, ¿por qué no?

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